Vacaciones en el mar
¿Por qué coño os vais en barco a Argentina? Esta pregunta se ha repetido una y otra vez desde que tomamos la decisión de zarpar en vez de despegar. Puede que sea una de las cuestiones más discutidas en Barcelona los últimos meses. Razones hay varias. Coger un avión no difiere de lo que haces cuando vas de vacaciones de verano, y este viaje difiere mucho de lo que haces cuando vas de vacaciones de verano. Así que empezar diferente promete un destino diferente. Por otra parte, el trayecto en barco te regala un ritmo pausado, mucho más acorde con el espíritu de nuestro periplo, alejado del lo voy a visitar todo en el mínimo tiempo posible porque no me quiero dejar nada. Pero la razón principal de esta decisión es que somos unos gilipollas de tomo y lomo.
La idea primigenia consistía en embarcarnos en un mercancías, ya fuera de gorra, trabajando codo a codo con la tripulación o pagando, que también se puede. Estábamos ya decididos cuando un amigo argentino nos disuadió de nuestras pretensiones. Su ¿vas con tu novia? pues más vale que vayan de otra forma si no quieren estar todo el día encerrados en el camarote, que los marineros van más calientes que la moto de un jipi, nos puso el miedo en el cuerpo. Estoy convencido de que exageraba, de que no es más que un cliché y de que el viaje hubiera transcurrido de una forma agradable, pero timorato que es uno, me cagué en las bragas y decidimos buscar alternativas.
Lo de un crucero de lujo en plan vacaciones en el mar no nos convencía demasiado. Tenía pinta de ser muy caro y elitista. Pero nos sorprendió que los precios eran del todo razonables, incluso muy razonables. Así que ante ese hecho y ante nuestra cabezonería de irnos por mar, nos decidimos a comprar dos pasajes, los segundos más baratos, que los más baratos estaban pillaos. Ya sé que un ambiente de crucero no pega mucho con nosotros, que vamos a ser los más arrastraos del barco, pero nos lo tomaremos como un experimento antropológico, dedicándonos a estudiar la fauna y la flora que allí prolifera y a remitir nuestro hallazgos en MundoCroqueta. Creo que será divertido.
Mañana zarpamos, y acodados en popa, veremos a Barcelona desaparecer poco a poco, dedicándonos un dulce hasta pronto, y acodados en proa veremos como poco a poco, el futuro se desparrama a nuestro pies.






































