Aconcagua, lailolailolaaa

La noche de fin de año fue tranquila en Mendoza. A las tres estábamos en la cama después de cenar carnaca y vino y tomar unas cervecitas. Así, al día siguiente estábamos prestos al asalto del Aconcagua. Bueno, al asalto del mirador del Aconcagua, que del mirador a la cima y volver hay una caminata de 21 días, que no es moco de pavo.
Las dos últimas horas de autobús, eran cuatro en total, transcurrían paralelas a las vías abandonadas de un tren que alguna vez llevó hasta Chile, y que alguna vez brindó al pasajero un trayecto colosal. Ahora, por obra y gracia de Menem, al que se atribuye la desmantelación de casi toda la red ferroviaria argentina, las vías sólo son utilizadas por mulas de carga con pesados fardos en el lomo que cada tanto pasan cuesta abajo o cuesta arriba, hacia la ciudad o hacia los pueblos del monte.
Persiguiendo las vías, y la carretera, transcurre el cauce del río Las Cuevas, también conocido como río ColaCao, por su color marrón cacao con su espumita blanca y todo. Dice la leyenda andina que Rómulo y Remo, cansados del tráfico de Roma, se mudaron a estas montañas y desde entonces se entretienen en el nacimiento del río vaciando botes de ColaCao hasta que el tráfico llegue por estos parajes, cuando se irán con los batidos a otra parte.
Así, río, vías y carretera discurren juntos, como buenos amigos, rumbo a la montaña, pasando por pueblos artificiales cuya única justificación es la temporada de esquí, por el impensable museo Mundo Perdido, perdido en el mundo, por el Puente del Inca, curioso puente natural cuyas paredes multicolores lo hacen atracción turística; y por la acampada de la marcha mundial por la paz y la no violencia, que pasó una vez por Barcelona y yo ni me enteré.
Al llegar a la puerta del mirador, mucho viento y poca gente. Caminando por el sendero el Aconcagua empezaba a mostrarse en todo su esplendor, el muy impúdico. Normalmente las montañas míticas se visten con una manto de nubes, el Kilimajaro, el Fuji, el Olimpo, todos son pudorosos y no se dejan ver con facilidad. El Aconcagua, en cambio, se nos presentaba así, descarado, como dios lo trajo al mundo. Nos miramos con ojos desafiantes y juré que mediríamos nuestras fuerzas en la siguiente ocasión, que en esta me quedas fuera del presupuesto, y le arroje un guante a la cara para sellar el duelo. Ahora voy por el mundo con una promesa, un solo guante y una multa por arrojar basura en un parque natural.










Multa? Ya te vale.
Probasteis agua del río Las Cueva? Sabía a cola-cao ????
Aaaa! 21 dies fins allà?? sembla més aprop…
Alaa venga tirando basura en un parque natural, lo bueno es que te pillaran, jaja.
Buf 21 dias, menuda caminata, no me llames cuando vayas.
21 días…?
Río Cola-Cao…?
Me encanta esta visión mundocroqueística del mundo
Por cierto, el Rally Dakar (¿?) Argentina-Chile pasa mañana cerca del Aconcagua. Claro que vosotros ya estaréis a cientos de kilómetros de allí…