Antropología surfera
Los surferos son una especie diferente de la humana, no sé si evolucionada o involucionada, pero diferente. De ello nos hemos dado cuenta tras convivir seis día con ellos, compartiendo sus rutinas y sus anhelos. Intentaremos ilustrar esta opinión con unos cuantos ejemplos definitorios.
El humano, al levantarse, suele asearse un poco, se lava la cara, los dientes, se peina. También es verdad que esta norma no es aplicable a la totalidad de los humanos, que algunos guarros, bastantes, corren por estos mundo de dios, pero es una norma que podríamos asumir como general. El surfero no hace nada de todo ésto. Cuando se levanta sale al exterior, mira el horizonte, reflexiona, se va a desayunar, mira el horizonte, reflexiona, se va a escuchar música de surfero, mira el horizonte, reflexiona. El resultado de todo ésto es una pandilla de tíos despeinados deambulando por el hostal. Primera conclusión: el humano se peina, el surfero no.
El humano suele protegerse los pies para caminar. Durante su evolución ha aprendido a proteger su cuerpo de las inclemencias del entorno hasta convertirse en un auténtico finolis que no puede soportar el caminar descalzo. El surfero siempre va así, descalzo, por cualquier superficie, asfalto, tierra, arena, piedras. Y lo hace con la mayor naturalidad, sin sufrimiento aparente ni incomodidad alguna. Esta costumbre hace que siempre luzcan unas plantas de los pies negras que no dudan en apoyar allí donde les preste más comodidad, el sofá, las almohadas, las paredes. Tanto es así que las paredes del hostal estaban llenas de huellas de pies como si de pinturas rupestres se tratara. De hecho, he visitado algunas muy pero que muy parecidas a esas paredes. Segunda conclusión: el humano se calza, el surfero no.
El humano ha desarrollado diferentes lenguas durante su evolución, así es frecuente que dos de ellos procedentes de diferentes regiones no se puedan entender mediante el lenguaje. El surfero, aunque domina algunas lenguas humanas, se ha dotado de una jerga común con la que se comunican entre ellos y que resulta extraña para la especie humana. Como muestra de esta jerga remitimos el saludo típico que a su vez sirve como muestra de integración al grupo. Consiste en hacer con la mano aquel gesto que hacía Ronaldinho cuando era Ronaldinho mientras se dice “You got it” pronunciado yugarit. Tercera conclusión: el humano usa distintas lenguas y frecuentemente no se entiende con otro humano, el surfero usa una jerga común y no tiene problemas para comunicarse.
El humano tiene diferente intereses, el arte, el deporte, el dinero, sobretodo el dinero, mientras que el surfero sólo tiene uno, el viento. Toda su existencia gira alrededor del viento. Siempre está pendiente de cuál es su fuerza y su procedencia. Ésa es la explicación a que siempre esté mirando el horizonte y reflexionando. Cuando considera que las condiciones son las óptimas deja todo lo que tiene entre manos, macramé, una gayola, una operación a corazón abierto, y se lanza corriendo, siempre descalzo, al agua con su tabla y con su vela. Cuarta conclusión: el humano tiene distintos intereses, el surfero sólo uno, el viento.
Concluyamos, pues, que como habíamos expuesto, el humano y el surfero son especies diferentes, de modo que el encaje de dos simples humanos en el mundo surfero no resulta sencillo. Pero no os engañéis, no fueron dos humanos corrientes los que se mezclaron con surferos en Rodeo, fueron dos croquetas y eso, amigo mío, lo cambia todo. ¿Yugarit?











El humano, al levantarse, suele asearse un poco, se lava la cara, los dientes, se peina… y las manos? Se lava las manos?
Buen artículo antropológico.
Be per la Monica, 10 punts
Un buen winsufer o kiter solo piensa en el viento y el papeo+cerveza del final del día… os lo digo por experiencia… son otra raza… son otra estirpe…algunos de ellos dudo si son humanos!!!
Un buen windsurfer o kiter solo piensa en el viento y el papeo+cerveza del final del día… os lo digo por experiencia… son otra raza… son otra estirpe…algunos de ellos dudo si son humanos!!!