Haberlas haylas
Nos habían explicado en el pueblo que en la punta norte de la península a veces se podían ver orcas. Un tipo nos dijo incluso que las había visto hacía tan solo dos días. Un rato después estábamos sentados en un bar discutiendo si con esa información valía, si sabiendo que había ballenas por los alrededores, sí, las orcas son ballenas, ya podíamos largarnos de Puerto Pirámides dando por cumplido nuestro compromiso de esperarlas. Pues no. Al final nos dio un ataque de dignidad, que las orcas hay que verlas con estos ojitos y fotografiarlas con estas camaritas para que la prueba esté superada, y decidimos ir en su busca.
Al día siguiente cabalgábamos en un minibus que nos llevaba, a precio de oro, a dar una vuelta por la península incluyendo Punta Norte, el lugar donde, en teoría, la orcas se entretenían zampándose leones marinos. El guía nos confirmó que últimamente se las había visto por la zona, pero que era muy improbable encontrarlas. Empezamos bien.
En el trayecto vimos elefantes marinos, leones marinos, cormoranes, unos pajarracos enormes que no sé como se llaman, armadillos, guanacos, zorros, pingüinos. ¿Sabían que mientras los elefantes y leones marinos tienen harenes de hasta cuarenta hembras para ellos solitos los pingüinos son monógamos y viven siempre con la misma pareja? ¡Qué injusta es la naturaleza! Claro que lo del harén tiene sus desventajas ya que los machos de león marino viven aproximadamente la mitad que las hembras. Satisfacer a tanta moza debe ser agotador. De las orcas, ni rastro.
A lo mejor las podéis ver si cogéis el barco que va a las leoneras, aunque es muy difícil. Dicho y hecho. Ávidos de ballenas ya surcábamos los mares en el dichoso barquito, a precio de oro, por supuesto. Por lo menos teníamos el barco para nosotros solos en contraste con el resto de barcos atestados de turistas. ¿La razón? Ni idea. A veces la suerte se marca un detalle. En la travesía miles de leones marinos peleando, copulando, pariendo. De las orcas, ni rastro.
Claro, lo seguiremos intentando, pero con los precios que se gastan por aquí como no las veamos pronto igual dentro de tres meses tenemos que hacer una colecta para poder volver a casa. Mientras tanto iremos cavando en la montaña por si encontramos el oro con el que pagar nuestras cacerías.







































