Terapias alternativas
Cuando no te quede otro recurso utiliza el dedo, le dijo Josefina a Napoleón en su noche de bodas. Y eso hicimos nosotros. Los escasos recursos de transporte público del Valle de Elqui nos obligaron a desempolvar la opción del autoestop. Y funcionó, vaya si funcionó. Era sorprendente con qué facilidad paraban y te recogían. Te subían en la caja de la pickup y compartías espació con bidones de gasolina, con perros o con restos de uvas. No se me ocurre mejor modo de disfrutar de la belleza de la zona, con el viento en la cara, admirando el contraste entre el valle, lleno de vides, verde, verdísimo, y la aridez de las montañas, peladas, polvorientas, donde sólo unos cuantos cactus resistían aferrados a las laderas.
Lo de las vides tenía un encanto especial, por lo menos para nosotros, ya que de ellas se extrae el líquido elemento que nos calienta el cuerpo y nos calma el tembleque de la mano en estos días, el pisco. Las principales bodegas están radicadas allí y se dejan visitar. Se dejan visitar siempre que estén abiertas, porque nosotros no logramos entrar en ninguna, todas cerradas a cal y canto. Así es el mundo de los cenizos, bebiendo pisco como condenados desde que entramos en Chile y cuando vamos al valle donde se elabora ni lo probamos.
El pequeño pueblo en que estábamos instalados, Pisco Elqui, y sin probar el pisco, repito, tenía un cierto aire jipi. Se ofrecían masajes japoneses, medicina natural, conservas artesanales, todo lo que un buen jipi puede desear. Pero el colmo del jipismo lo encontramos en Horcón, un pueblo de artesanos donde las terapias alternativas eran la estrella. Barroterapia, chocolaterapia, gemoterapia, aromaterapia, cromoterapia, vinoterapia, etceteraterapia. Y digo yo que como, por lo visto, de todo se puede hacer una terapia, cuando llegue a Barcelona pienso inventar la patatasbravasterapia. Consistirá en embadurnar todo el cuerpo en salsa brava y cubrir después al paciente de patatas fritas calentitas cortadas en daditos. ¿Beneficios? Obvios. La salsa brava tiene que picar de la hostia si tienes alguna pequeña herida, y todo lo que pica cura; beneficioso, pues, para la piel. El calor que dan las patatitas que sepultan al paciente son un remedio perfecto contra el frío; beneficioso, pues, contra la hipotermia. Para realizar la terapia se necesitarán ingentes cantidades de patatas bravas, que se tendrán que encargar a los bares circundantes; beneficioso, pues, para la economía.
La última noche de estancia la suerte se marcó un detalle y provocó un apagón en la práctica totalidad de Chile. Como encima no había luna, el incidente nos permitió contemplar el cielo nocturno más fastuoso de la historia. Entre infinidad de estrellas destacaba una lleterada perdida, de ésas que acaban en cualquier parte, descontroladas. Era la Vía Lactea, vista con tanta nitidez que hasta como un zote como yo pudo reconocerla. Luego jugamos a descifrar el cielo. Yo decía que una lucecita que se movía cruzando el firmamento a velocidad constante era un satélite, Mònica decía que no. Yo decía que aquel punto medio amarillo con una forma rara era Saturno, Mònica decía que no. De pronto pasó una estrella fugaz. Le pedí que Mònica me diese alguna vez la razón, aunque sólo fuera una, aunque no la tuviera. Le pregunté si ella había pedido un deseo y dijo que no.











Ya sustituiréis la piscoterapia por otra similar!