Temporada baja
La temporada baja tiene estas cosas. Llegas a Bahía Inglesa, un pueblo veraniego de alto copete donde no hay alojamientos humildes que correspondan a nuestra categoría, y consigues un apartamentito cuco, cuco, por el precio de una cuartucho cutre, cutre. Si no tiene Internet no hay problema, siempre puedes piratear el WiFi del hotel de enfrente yendo a la recepción a pedirles educadamente la clave. Y por la noche pisco sour y sushi en medio de una tranquilidad casi fantasmal.
La temporada baja tiene estas cosas. Llegas a Chañaral pensando que será un buen sitio desde donde visitar el parque nacional Pan de Azúcar y resulta que como no hay clientes ya no salen autobuses. Pues si que vamos bien. Investigando, investigando, entre vendedoras de empanadas y mestreses de hostal, encuentras los contactos de Juanito y Cosme, dos taxistas que si te portas bien te llevan y te traen. Y Juanito, como es temporada baja, te hace precio y te lleva y te explica y te espera y te trae.
La temporada baja tiene estas cosas. Llegas al Pan de Azúcar y resulta que la garita de la entrada está cerrada y no tienes que pagar nada. Hay tan poca gente que no les sale a cuenta emplear a alguien que controle la llegada de los visitantes. Con lo recaudado no llegarían a juntar para un jornal. Y paseas solo entre el desierto y el mar, el mar que baña al desierto, y subes al mirador acompañado por un zorrillo curioso, y caminas por una playa enorme remojando los pies en el Pacífico con la gaviotas como única compañía, y llegan los pescadores con las pequeñas barcas de madera repletas de peces enormes, y Juanito compra el pescado para la semana, fresco, fresquísimo, y los pelícanos, a dos metros, esperan su parte, y toda la mañana has tenido esta joya para ti solo.
Sí, nos gusta la temporada baja, aunque tenga sus cosas.











I ♥ Temporada Baja
Pues sí, es fantástico… ahí vais a dar más envidia si cabe.
Y por cierto…. FELICIDADES AL ATÚN!!!
Sushi para celebrar el cumpleaños, claro que si! Me voy al fujiyama.
Gracias Alberto, es increíble y maravilloso que te hayas acordado ;-p
Aleix, mientras no me hables de Sukiyaki seguimos siendo amiguitos.
Es más, Mónica, diría incluso que mirífico y taumatúrgico!