Comer en Bolivia
Cuando vienes de un país que tiene una gastronomía tan rica y diversa como la mediterránea, la cocina boliviana se hace un poco pesada y monótona y no es que se coma mal en Bolivia, simplemente la gastronomía cambia radicalmente. Los platos más ligeros desaparecen de la carta dejando lugar a otros más contundentes acompañados de ají o locoto.
Al mediodía es muy común el “Almuerzo familiar” que por precios escandalosamente económicos (de 60 céntimos de € a un 1€) ofrecen un menú que normalmente consiste en un primero que siempre es una sopa (de quínua, verduras, etc.) y un segundo plato que suele ser carne (alpaca o pollo) acompañado de arroz y papas fritas o bien, en la zona del Titicaca o cercana a rios, es común la trucha.
Para el desayuno recomendamos las salteñas, unas empanadas hechas al horno rellenas de carne, verduras y huevo duro, el precio de una salteña oscila entre 10 y 30 céntimos de €.
Bolivia también ofrece una infinita variedad de jugos de frutas y los mercados son lugares idóneos para probarlos.
Seguramente la comida boliviana da mucho más de si, pero nosotros no tuvimos tiempo para explorarla más a fondo.









