Souvenirs: Agudo & Agudo
Tuvieron una entrada triunfal, una vez terminados los besos, abrazos y achuchones que requiere cualquier reencuentro, una frase fue suficiente para dejarnos claro el motivo de su visita: “Nosotros hemos venido a Quito a veros y a hacer turismo gastronómico, así que dejar los quilómetros en autobús para cuando estéis solos.” Ante tales declaraciones no pudimos más que agachar la cabeza y acatar sus normas hasta su marcha. Os presentamos a Josep y Charly (papa y hermano de Cambicio).
Fueron pasando los días y nos dimos cuenta que su plan de visita iba acompañado de unas extremas medidas de seguridad, quedaba terminantemente prohibido comer ensaladas frescas, tomar bebidas con hielo, comer mantequilla de un pote abierto tres semanas antes o beber cualquier líquido que no estuviera embotellado cumpliendo la normativa ISO 9001. Y claro, a nosotros que ya estamos un poco asilvestrados nos pareció una exageración tanta seguridad, pero un día Carlos vio una ensalada y no se pudo resistir a sus encantos, el día siguiente se lo pasó en el baño.
Con ellos paseamos por el bonito centro colonial de Quito, fuimos a saltar del hemisferio norte al hemisferio sur en la mitad del mundo, nos acercamos al cráter de un volcán con evidencias de actividad y posibilidad de explosión en un futuro, nos relajamos en las termas de Papallacta, subimos a más de 4000 metros, comimos, sobretodo comimos hasta reventar y se inflaron a comprar souvenirs. Josep se reía de Charly porque quería comprar 10 imanes de nevera, que si uno para la mama, que si otro para la tía, que claro no me puedo olvidar de la prima segunda del pueblo a la que veo cada 7 años, que sino le llevo uno al vecino del cuarto segunda se va a enfadar, etc. Y como os podéis imaginar Josep acabó comprando más souvenirs que nadie, suerte que el mercado artesanal lo descubrieron el día antes de su partida.
Un gusto pasar una semanita con ellos comiendo como ceporros y haciendo las típicas sobremesas arregla mundos que tanto se estilan en Catalunya y tan poco por esta parte del mundo.











¡Que crueldad, explicar las pequeñas debilidades de los visitantes….!
Me encanta el concepto “típicas sobremesas arregla mundos”! Que viva el turismo gastronómico.
Y lo bien que comiteis, para repetir, mas papis mas..