Holocausto ferroviario
¿Qué ha pasado aquí? ¿Un holocausto nuclear? Si fuera un holocausto nuclear habría cucarachas y no hay cucarachas. A lo mejor es que han dado la alerta de explosión del volcán y todo el mundo ha huido de la ciudad. A lo mejor es que estamos dentro de Abre los ojos y ni nos hemos enterado. A lo mejor sólo es un sueño.
A lo lejos veo a una vieja sentada en las escaleras de una iglesia circular. Hay vida en Riobamba. Le hecho una moneda en la mano tendida y me siento a su lado mientras me pregunto qué coño hace pidiendo en la calle si en la calle no hay nadie. Juntos miramos la ciudad desierta. Se oyen ladridos de perros. Hay vida inteligente en Riobamba. Debe ser una pelea de perros callejeros, de esos perros callejeros que sobran en Sudamérica y que a veces pelean y a veces no.
Le pregunto a la vieja que cómo es que no hay nadie en la ciudad. Domingo la gente descansando está, me responde con esa peculiar forma de hablar que tienen los indígenas. Creo que se debe a que traducen directamente del quechua, o de la lengua en que les haya tocado vivir, y les quedan esas frases de estructura tan rara, como recién pronunciadas por Yoda en La guerra de las Galaxias.
O sea que no hay que comerse la cabeza, los domingos los habitantes de Riobamba se recluyen en sus casitas como si tuvieran una resaca infernal y dejan las calles abandonadas a la buena de dios. Menos mal, porque yo venía aquí a tomar el tren que lleva a La Nariz del Diablo y con un holocausto de por medio no veo forma de hacerlo.
El lunes la cosa ya es otra cosa. La ciudad se ha activado y la vida ha irrumpido en sus calles, tampoco con demasiado brío, pero irrumpido al fin. Me dirijo a la estación de trenes que parece seguir viviendo en domingo. Un vigilante adormilado me indica donde están las boleterías y allí me atiende el boletero, adormilado también. ¿La nariz del diablo? Hasta allí no llega el tren, ese tramo de vía está en reparación. ¿Y hasta dónde llega? Hasta Palmira, pero es que además el tren no es un tren, es un autoferro que circula por las vías, ni subirte al techo puedes. ¿Que no es un tren? ¿Que no te puedes subir al techo? Por ahí si que no paso, ¡a cagar a la vía! Fracaso ferroviario número… prefiero ni contarlos. Mientras dejo la estación abandonada a su eterno domingo me pregunto qué puta maldición tengo yo con los trenes que los quiero coger todos y no cojo ni uno. Cuando llegue a Europa, o a Asia, voy a pillar el Transiberiano de punta a punta y me voy a pasa todo el trayecto haciendo butifarras.











Pillarás el transiberiano … pero el fracaso de nunca haber vaiajado en autoferro …. tsk tsk , no se yo. Yo seguiría intentándolo !!
Lo de no poder subir al techo, sería por ahorrarse de hacer la venta … que si vende demasiado, lo mismo le hacen abrir la boletería en Domingo
No has elegido buen continente para dar rienda suelta a las megalomanías ferroviarias…
A la Xina te’n pots cansar d’anar en tren! N’hi ha milers!
Lastima lo de los trenes, muchos maravillosos se han perdido…….por el año 1995 viaje de arequipa a cuzco por 30 horas en un tren espectacular…ya no esta ..otro de calama (Chile) hacia oruro Bolivia,por el salar de uyuni.un sueño..creo que ya no esta . asi muchos ya no estan………..un saludo desde el Viejo puerto de Valparaiso. A veces curioseo con entusiasmo vuestra aventura por esta america hermosa, recordando mis antiguos viajes, por favor pasen a Quito y recorranlo con detencion es una delicia …………lo disfrutare…………saludos
Realmente es una pena la ausencia de trenes. Los que queríamos tomar o ya no funcionan o su servicio es tan esporádico que estaban llenos o no cuadraban con nuestras fechas de viaje.
Ya pasamos por Quito, Federico, y realmente nos sorprendió muy positivamente después de la decepción que supuso Lima. Aquí está la crónica:
http://www.mundocroqueta.com/2010/06/16/no-todos-los-gatos-son-pardos/
Qué suerte vivir en Valparaíso….
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