Pa chulo, chulo…
¡Venid aquí, croquetillas! ¿No sois tan valientes? ¡Pues venid aquí! Y nosotros, que a gilipollas no nos gana nadie, para allá que nos fuimos. Los cantos de sirena provenían del Tungurahua, volcán activo, pero activo activo. De hecho hace un mes explotó a lo bestia y vistió todos los pueblos aledaños de cenizas. De hecho se organizan excursiones nocturnas para ver los resplandores de lava que vomita cada poco. De hecho aún tiembla el suelo de vez en cuando debido a algún pedo del amigo. Él nos llama y nosotros, siempre dispuestos a sembrar catástrofes naturales allí donde pisemos, acudimos raudos a su desafío.
La cita era en Baños, uno de los pueblos cercanos, amenazados constantemente por el monte abusón. Llegamos dispuestos a liarla gorda, como nos corresponde, pero al gigantón le entró la vergüenza y decidió quedarse agazapado tras sus nubes, como haciéndonos esperar, como jugando con nosotros y con nuestros superpoderes.
Mientras aguardábamos el duelo al amanecer, volcán croquetas, croquetas volcán, entretuvimos los días con actividades relajantes, como pasear en bici por la Ruta de las Cascadas, tranquilos que todo es bajada, decían los lugareños cabrones, como pasear por el monte, tranquilos que sólo son tres horas, decían los lugareños cabrones, como hacer excursiones nocturnas al mirador para ver la lava derramarse montaña abajo, tranquilos que casi cada noche se ve, decían los lugareños cabrones, y como tomar baños de vapor, sobretodo tomar baños de vapor, unos baños que te hacen reconciliarte, cada mañana, con los lugareños cabrones.
La cosa va así. Te meten en una caja de madera de la que sólo sobresale tu cabeza. Ahí enchufan el gas y te dejan un rato cociéndote a fuego lento. Cuando empiezas a pensar que de un momento a otro va a caer la guillotina, viene el maestro de ceremonias, te saca del sepulcro y te frota con una toalla empapada en agua fría. Tras repetir tres veces la operación, cocción, restregado, cocción, restregado, de repente te sorprende y en vez de restregado te zambulle en un piscina de agua helada donde te tiene sufriendo unos minutos. Cuando tu insultos comienzan a mentarle a la madre, entiende que ya ha habido suficiente y te mete de nuevo en el horno. Para finalizar, al mas puro estilo Acorralado, te rocía con una manguera a presión, agua congelada, por supuesto, hasta que en tu cara se dibuja un para o sacrifícame ya, por el amor de dios. Una vez vestido y a pesar del sufrimiento, te notas hecho un chaval, con el cuerpo en forma y la mente dispuesta a empezar a odiar desde cero, y eso, para un tipo como yo, que siempre me duele aquí, es mucho decir. Así que te apuntas de nuevo a la sesión de tortura matinal, con alegría y buen humor, porque sabes que de allí saldrás hecho un pincel. ¿Alguien conoce lugares así en Barcelona? A precios razonables, por favor.
Bueno, que me he ido por las ramas. Decía que nosotros haciendo tiempo y el volcán detrás de su nube, haciéndose el loco. Esperamos tres días y basta, que se vaya a tomarle el pelo a su puta madre, que a nosotros nos queda mucho mundo por recorrer y muchas catástrofes que desatar. Así que nos fuimos sin daños materiales ni, por supuesto, personales. Mientras nos alejábamos de Baños comprendimos que lo del volcán no era timidez, sino puro y simple canguelo. Canguelo de quedar completamente destruido por la explosión inducida por dos gafes de campeonato como nosotros. ¿Así que los volcanes también tienen su corazoncito? Pues que se lo piensen bien antes de hacernos perder el tiempo, pedazo de buñuelos, que somos dos croquetas muy ocupadas.











Lo de los baños más parecía una tortura que algo relajante… entonces.. porqué te lo venden como si lo fuera!???
la próxima vez que visite SQ-47 pediré croquetas cocidas!