Ecuador croqueta
Cuando piensas en Ecuador te imaginas playas con cocoteros, música, cócteles y calor, mucho calor. Eso es, por lo menos, lo que nosotros imaginábamos, pero estábamos equivocados. Nuestra educación geográfica se ha demostrado pobre. Culparemos al sistema educativo, a alguien hay que culpar, el mismo que nos enseñaba que los conquistadores eran unos héroes que crearon la España donde nunca se ponía el sol, sin mencionar ni pizca de los festines de sangre que se regalaban en nombre del rey y su dios.
Y es que resulta que en Ecuador siempre está nublado y casi siempre llueve. Por lo menos en junio y julio, cuando nosotros lo visitamos. O a lo mejor sólo fue en junio y julio de 2010, con los gafes que somos todo es posible.
Pero las nubes, la lluvia y el frío no deben amilanarte. Allí encontrarás tres países en uno, la costa, la sierra y la selva, todo en una superficie relativamente reducida, lo que facilita conocer tres mundos diferentes en una sola visita.
En la costa puedes disfrutar de alguna playas espectaculares, playas pacíficas, bañadas por el Pacífico, quiero decir, lo que implica que los chapuzones están aderezados con fuertes corrientes que, en algunos lugares, los hacen imposibles. Claro que esas mismas corrientes serán una bendición si eres un amante del surf, por muy gañán que seas, que también hay olas para gañanes.
La selva, pues es la selva. De difícil acceso, con servicios muy básicos y un montón de bichos dispuestos a hacerte la vida imposible. Como debe ser, vamos. Muy revelador de lo social y dependiente que se ha vuelto la mayoría del mundo. Te dejan allí suelto una hora y duras media. Claro que hay asilvestrados para los que aún es su hogar, y conocerlos es uno de los mayores atractivos que te ofrece.
La sierra ecuatoriana se caracteriza por la cantidad de volcanes por metro cuadrado que amenazan con petar en cualquier momento. Tanto es así que hay una tramo llamado la avenida de los volcanes. Si los nubarrones lo permiten, puedes acercarte a verlos, incluso intentar escalarlos, también puedes conformarte con pasear por el páramo y disfrutar de las vistas. En cualquier caso, los parajes te aseguran una buena colección de postales que llevarte en la memoria.
El país es barato, aunque no mucho. Se puede comer bien, aunque no mucho. Es imposible encontrar un autobús medio bueno y todos los llenan hasta los topes y hasta que sólo queda un poquito de aire que respirar, aunque no mucho.
Así que eso es todo, amigos, que no es poco. Si tienes poco tiempo pero te interesa conocer muchos mundos, Ecuador es una buena opción. Piénsatelo, aunque no mucho.







































