Trapitos de colores
El cerro Monserrate preside, en verdad no sé si preside pero está allí, encajonado, las montañas que escoltan Bogotá. Es fácil distinguirlo desde abajo ya que está coronado por una iglesia blanca a la que llegan los cables del teleférico que transporta a fieles y turistas hasta la cima.
Como el teleférico está a precio de teleférico, por las nubes, decidimos subir en domingo, donde el boleto cuesta la mitad y el lugar está el doble de lleno. Muchísimos adeptos aprovechan el día del señor para celebrar la misa en tan singular templo, a un giro de cuello de las mejores vistas de la ciudad.
La verdad es que contemplar Bogotá desde lo alto te permite calibrar la inmensidad de la ciudad, siete millones de habitantes y creciendo. El bicho ocupa toda la meseta y más allá, hasta donde alcanza la vista. Pero la vista no es el único atractivo de Monserrate. También puedes encontrar tiendas de souvenirs, fotógrafos en manada, restaurantes, soldados con metralletas y la ya mencionada iglesia, que aunque es fea de cojones, esconde un preciado tesoro en su interior.
Yo nunca he sido nacionalista, ni de los unos ni de los otros. De hecho, desde pequeñito, las banderas me la han traído al pairo, esos trapitos de colores siempre acaban por desteñir y enguarrar todo lo que tienen alrededor; pero reconozco que lo que encontré en Monserrate, a miles de quilómetros de casa, me puso la gallina de piel.
Allí, en una de las capillitas laterales de la iglesia, nos esperaba, por sorpresa, la Moreneta, bueno, una réplica de la Moreneta, convenientemente escoltada por una flamante senyera, con sus cuatro barras encarnadas, ni una menos. Aquella visión, mi casa tan lejos de casa, enalteció mis adormecidos sentimientos patrióticos. Un torbellino de imágenes se confundían en mi mente y trastornaban mis sentidos, Montilla con armadura matando al dragón, Ferrusola haciendo de anxaneta en un pilar de vuit amb folre y manilles, Carod-Rovira cagando detrás del portal, Andreu Iniesta tocando el tambor en el Bruc. Venciendo a mis convicciones más profundas, rendido a la evidencia de mis sentimientos, me puse a entonar, para mis adentros, no se fuera a enojar algún beato, el glorioso himno de mi recuperada patria, mi Catalunya reencontrada: Toooooooooot el camp…











Eeeeeeeeees un clam!!! Plash plash plash!!!!! El himno de nuestra patria!
A todo esto, que hacía allí la moreneta?!?!?
Y donde está la foto de la moreneta ??
[...] petición popular, ahí va la foto de la Moreneta bogotana. Vuestros deseos son órdenes, [...]