Se hace camino al andar
Lista de transportes utilizados para visitar la Guajira.
- Buseta desde el hotel hasta la terminal de transportes de Santa Marta. Sin novedad.
- Bus de Santa Marta a Riohacha. Sin novedad. Noche en Riohacha.
- Moto desde el hotel hasta la terminal de transportes de Riohacha. Era domingo y los taxis colectivos no funcionaban, así que lo mejor era parar a un motorista cualquiera, que por mil pesos te lleva donde tu le digas en el asiento trasero de su moto, por supuesto, sin casco ni hostias.
- Colectivo hasta Uribia. Es un coche normal que se rellena con cuatro pasajeros y funciona como taxi compartido.
- Furgoneta hasta Cabo de Vela. La furgoneta en realidad era una pickup con una caja hueca en la parte de atrás donde se habían improvisado unos asientos de madera. Íbamos dieciséis personas más la maletas de cada cual. La primera hora de trayecto la hice colgado en la parte de atrás del vehículo hasta que quedó un asiento libre para mí. Las otras tres nos dedicamos a visitar pequeñas comunidades de la Guajira para dejar pasajeros o paquetes. Polvo y calor, mucho polvo y calor.
- Andando hasta el faro. Sin novedad.
- Furgoneta turística para volver a Cabo de Vela. Una amable turista se apiada de mí y consigue que me lleven de vuelta al pueblo en la furgoneta de su tour organizado ya que es de noche y el camino, a esas horas, se puebla de culebras. Caminando a la ida ya había visto una. Noche en Cabo de Vela.
- Andando hasta el Pilón de azúcar. Sin novedad.
- Quad para volver a Cabo de Vela. Una lugareña, de unos doce años, se ofrece a llevarme de vuelta al pueblo en su quad. Lo que yo no sabía era que me iba a llevar subido en el morro del aparato. Acojonado como estaba, a la primera de cambio le dije que me dejara por allí e hice el resto del camino a pie. Noche en Cabo de Vela.
- 4×4 desde Cabo de Vela hasta Uribia. 4×4 de verdad. Sin novedad.
- Colectivo hasta Riohacha. Sin novedad.
- Autobús hasta Santa Marta. En realidad el autobús iba para Barranquilla, pero me dijeron que paraban en Santa Marta. Acabaron dejándome tirado en la carretera sin entrarme a la ciudad, por lo que me alegré de que la policía hubiera parado al vehículo y se hubiera incautado de tres enormes pantallas planas que iban en la bodega. El contrabando es habitual en la zona dada su proximidad con la frontera venezolana. Lo raro es que la policía se quedara las pantallas y no detuviera a ninguno de los ocupantes del bus. Serían para los salones de sus casas.
- Buseta solidaria hasta Santa Marta. El conductor me explica que me han tomado el pelo, que el bus me ha dejado en el sitio que no era, y se ofrece a llevarme gratis hasta el lugar correcto. Hospitalidad colombiana al poder.
- Buseta hasta Taganga. Como Santa Marta ya lo he visto y es feo de cojones, decido irme a Taganga, a un cuarto de hora escaso. Fin de trayecto.
La cosa no es difícil, pero sí laboriosa. Aunque sólo sea por el camino vale la pena la visita.











Anda, que como para llegar a Punta Gallinas…
Menos mal que despues de tanto ir y venir para llegar, al menos las vistas merecieron la pena.
Besos.
Mar
Suerrte en el concurso.
[...] al ladito. Y si no tenía ganas de mover el culo, desde luego acerté con el lugar. A pesar de lo agitado del viaje, Cabo de Vela es la tranquilidad hecha pueblo. Allí pasé dos días con sus dos noches, dejando [...]