A contracorriente
Contra la opinión de la mayoría, prefiero un día nublado, si puede ser muy nublado, para visitar el valle de Cocora. De acuerdo, un sol majestuoso da un brillo especial a los colores, al verde de la vegetación, al tierra de la tierra, al que tenga, ¿quién sabe?, el rocío; pero las nubes, la niebla, van mucho más con el carácter del lugar. Esas palmas de cera desperdigadas por el valle, delgadas y larguiruchas como Pau Gasol, un poco raras y como fuera de sitio, allá en el monte, tan lejos de la playa; acentúan su aire fantasmagórico cuando la bruma, lenta y silenciosa, las cubre y descubre a su antojo. Ese ambiente, cagado de misterio, supera, en mi opinión, la resplandecencia de un día soleado. El día de mi visita tuve suerte. Estaba nublado.
Contra la opinión de la mayoría, no me gusta el café de Colombia. Claro que no me gusta el de Colombia ni el de ningún otro lugar, cuando he tomado café ha sido más como acto social que como caricia al paladar. Debo reconocer, sin embargo, que la visita a una finca cafetera es bien interesante, la explicación del proceso de producción, de las diferentes variedades, de las técnicas de elaboración, de cómo Nescafé compra el café de peor calidad para llevarlo a nuestras sobremesas. Muy interesante, sí señor, aunque no te guste el café. El día de mi visita tuve suerte. Además de café tenían limonada.
Contra la opinión de la mayoría, lo que prefiero de Salento no es su plaza, ni su callecita llena de artesanías, ni sus truchas, ni su mirador, ni la amabilidad de sus gentes, aunque todo lo anterior sea, sin duda, digno de ser preferidas; lo que to prefiero de Salento es su pequeño cementerio, situado en uno de los extremos del pueblo, tranquilo, cuidado, con esas tumbas cubiertas de hierba que tanto me gustan, con sus vistas del pueblo, con un no sé qué que hace un verdadero placer dejar las horas pasar mientras disfrutas de la soledad en compañía de los muertos. El día de mi visita tuve suerte. El cementerio estaba desierto de vivos.
Si contra mi opinión, te alineas con la opinión de la mayoría, incluso si tienes una opinión propia, que de opiniones está el mundo lleno, el día de tu visita tendrás suerte. Cocora y Salento son una apuesta segura, a prueba de opiniones.






































