Colombia croqueta
¡Estáis locos! Las FARC controlan el país y es muy frecuente que secuestren a turistas para pedir un rescate. ¡Estáis locos! Los paramilitares controlan las carreteras y es casi imposible moverse a no ser que vayas en avión. ¡Estáis locos! Los delincuentes controlan las calles y es peligrosísimo salir a pasear. ¡Milongas! Todos estos prejuicios nos llegaban desde Europa cuando expresamos nuestra intención de visitar Colombia, prejuicios infundados a los que somos muy dados por aquellas tierras, a los que nos invitan los medios de comunicación, prácticamente todos sensacionalistas, ya; prejuicios basados en la ignorancia y en la sobreprotección enfermiza de nuestra cultura.
Otra opinión más cercana, los viajeros que encontramos por el camino. Colombia ha sido nuestro destino favorito, no os lo podéis perder. Es igual de seguro que cualquier otro país de América Latina, más que muchos. Evidentemente, les hicimos caso. Puede que hace años la cosa estuviera mala. Ahora, al menos para unos viajeros rasos como nosotros, viajar por Colombia es una delicia.
No os voy a hablar de las maravillas naturales que ofrece, ni de las joyas coloniales, ni de la gastronomía, ni de la vida nocturna. No os voy a hablar de todo eso porque, de eso, encuentras, más o menos, en cualquier país, en algunos con más profusión que en otros, en algunos con más espectacularidad que en otros, pero encuentras. Os hablaré de una cosa que no encuentras en cualquier país, sin ir más lejos, os hablaré de una cosa que no encuentras en mi país.
Y es que lo mejor de Colombia es su gente. Esta frase se ha escrito tantas veces y está manida que, en muchos casos, es más un formulismo que una realidad, pero en el caso de Colombia, os juro por Torrebruno que en el caso de Colombia, es una verdad como un castillo. Claro que hay mangantes que te intentan timar a la más mínima, como en todos sitios, claro que hay gente huraña que en vez de hablar gruñe, como en todos sitios, pero el común de la gente, el vulgo, te abre los brazos nada más poner el pie en su país y no te suelta hasta que lo abandonas.
Así te encontrarás a un pescador anticuario que te explica su vida al sentarse a tu lado en el autobús, a un reparador de órganos de iglesia que, al verte solo y leyendo en un banco del parque, se acomoda en el respaldo y empieza a hablarte de política, a una joven que te invita a cenar langosta porque sí, porque yo lo valgo. A un millón de gente que no espera a que los necesites para ayudarte. A un billón de gente que te saluda por la calle armado con una sonrisa en los labios. A un trillón de gente que con la mirada te dice éste es tu país, cógelo, disfrútalo, es para ti.
LO MEJOR DE COLOMBIA ES SU GENTE. Con mayúsculas y en negrita. El resto da igual, palidece, se difumina, no importa. La estrella son los colombianos. Ven a conocerlos, ellos ya te están esperando.







































