Costa Rica buñuelo
Íbamos avisados. Todo el que se nos cruzó en el camino nos lo advertía. Cuidado con Costa Rica, es una máquina de sacarte los cuartos, una ruina. Por otra parte, todo el que nos habló del país en Barcelona nos dijo que era precioso, espectacular, imperdible. ¿De quién se fía uno? ¿De los que opinaron en ruta y echaron pestes o de los que opinaron en casa y lanzaron flores? Estamos en ruta y no en casa, así que, como es natural, nos alineamos con el bando del timo.
Y es que en Costa Rica el dinero nos voló de los bolsillos. Aparte del precio escandaloso del alojamiento y la comida, tienen el país parcelado en supuestas atracciones turísticas de a diez dólares (o más), y a cada cosa que haces te toca apoquinar, ¡por turista! Algunas de estas supuestas atracciones son un auténtico churro, cascadas de tres al cuarto, playas de lo más normalito o bosques de chichinabo que recorres en una hora. O sea, que no es que cobren caro lo caro, o lo que puedes entender que sea caro. Cobran caro por mierdas pinchadas en un palo.
Otra cosa que nos enerva del país es la segregación a la que se somete al turista. Resulta muy difícil mezclarse con la población autóctona a no ser que quieran venderte algo, mucho más difícil que en cualquier otro país que hayamos visitado. Conviven dos mundos paralelos, el guiri y el local. También es verdad que nosotros deambulamos por la ruta del dólar, sin salirnos ni un poco así para encontrar lugares un poco menos explotados, pero es que en la ruta de dólar es muy bestia, muy bestia, la separación entre los dos universos.
Qué decir en defensa de Costa Rica. Pues que nosotros viajamos con un presupuesto rastrero y enseguida nos escandalizamos por precios que en otras épocas nos hubieran parecido baratos. Que hace mucho tiempo, quizás demasiado, que andamos por esos mundos de dios y nuestra capacidad de sorprendernos ha menguado considerablemente. No puede ser que todos los que nos vendieron Costa Rica como el paraíso terrenal estén equivocados, seguramente somos nosotros los que, con los ojos hasta aquí de paisajes de ensueño, no lo valoramos como merece.
Pero la realidad es la que es, y la nuestra es que pensábamos estar un mes y a los doce días salimos huyendo. Salir huyendo no es ninguna buena señal, así que no nos queda otro remedio que proclamar con mayúsculas: COSTA RICA BUÑUELO. Si viajas largo o con poco dinero, sáltate Costa Rica, en otros lugares encontrarás las mismas cosas, en muchas ocasiones mejores, por menos de la mitad de precio. Lo siento, ésta es nuestra opinión. Si no os gusta tenemos otra.







































