El día de la marmota
Bluff = Engaño, simulación en el juego de naipes.
La última barca hacia el Bluff sale a las cinco de la tarde. El barco desde el Bluff a Corn Islands sale entre las dos y las seis de la madrugada, depende de lo que tarde en llegar, en dejar la carga que trae y en recoger la carga que lleva. Eso si tienes suerte.
Si no tienes suerte, o si eres de los imprudentes que se aventuran por estas latitudes en la época de lluvias, la cosa se complica. Puedes coger el calendario y enviarlo a tomar por culo. Sobretodo porque la época de lluvias coincide con la época de huracanes y, en época de huracanes al mar no le gusta ser navegado. No es que todo el santo día haya un huracán campando a sus anchas, es que cuando no hay huracán hay tormenta tropical, y cuando no, tormenta a secas, y cuando no, tormentita, que es mucho más tormenta que una tormentota de las nuestras. En esas condiciones nadie sabe cuando es posible partir hacia alta mar, o lo que es peor, todo el mundo lo sabe pero todo el mundo sabe una cosa diferente.
Llegamos por la tarde y ya había instalado frente a la capitanía naval un campamento de refugiados dispuestos a esperar al barco lo que hiciera falta. Nos hicimos un rinconcito en el ala oeste del porche de capitanía y nos dispusimos a resistir. La policía naval, a poco de estar instalados, informó a los allí presentes de que había mal tiempo y el barco no iba a salir esa noche. Enseguida se escucharon, entre los refugiados locales, rumores de desaprobación, esta policía que no sabe lo que dice, el barco viene a las cuatro seguro, mi marido es tripulante y ya están de camino, a las cuatro a lo mejor no pero de las seis no pasa. Nosotros, deseosos de creernos lo que nos convenía y desconfiados genéticos de la policía en cualquiera de sus manifestaciones, nos alineamos con los disidentes y nos dispusimos a pasar allí la noche, durmiendo en el suelo, hasta que apareciera el deseado bote. El poli encogió los hombros y se retiró a sus aposentos con cara de yo ya lo he dicho.
Evidentemente la autoridad es la autoridad, tenía razón y salió el sol sin que el barco asomara el hocico. Con el triunfo irradiando en el rostro y la sonrisa de un se duerme bien en el suelo, eh pardillos; el mismo poli de antes se regocijó al proclamar que la noche siguiente tampoco saldría el barco. Nosotros, a esas alturas, ya hubiéramos creído al policía aunque nos llevará a la boca del infierno y, tras una rápida deliberación, nos decidimos por una retirada momentánea para volver a visitar nuestro hogar en Bluefields.
Al día siguiente el barco tampoco salió. Al otro ya no dormimos en Bluefields sino en un hotelucho del Bluff. Tampoco salió. Al otro ya no me acuerdo si salió o no, ni al otro, ni al otro. Lo único que recuerdo es que la noche que lo hizo, no sé si fue la cuarta, la quinta o la décima, la dueña del hotelucho nos despertó a las cuatro de la mañana al grito de ¡el barco ya partió! ¡No hay nadie en el muelle! Recogimos los bártulos a la velocidad del rayo y cuando llegamos al puerto, con el corazón palpitando a mil por hora en el cuello, el barco aún estaba allí, esperando tranquilo. ¡Puta bruja! protestábamos los guiris mientras nos cagábamos en las muelas de la graciosa que nos había quitado tres años de vida solo del susto. Menos mal que, mientras el barco se alejaba lentamente de la costa, vimos aparecer corriendo al dueño de hotel reclamando a gritos que alguien se había quedado con la llave de una de las habitaciones. Nadie se dio por aludido, por supuesto.











Manguis
La vau tirar al mar, matarile rile rile?
¡¡jajajaja!! Me encantan vuestras historietas. Me imagino a todos los personajes como si los estuviera viendo y hasta sé que forma y color tienen esas llaves.Un beso.
En nuestro descargo debo decir que las llaves no las teníamos nosotros, aunque nos hubiera gustado. Fueron otros guiris, el jipi y la rubia de pote, los ejecutores de la venganza.
Eso os pasa por no hacer caso a la autoridad
La veritat, jo també creia que es tractava de vosaltres ………..
[...] vez superada la tensa espera en el Bluff, puede que de varios días, cuando consigues embarcarte tienes que luchar duro para encontrar un [...]