Junio 29, 2010

Souvenirs: Coctelero y Cocinero

Souvenirs: Juan CarlosFuimos a Montañita dos semanas para descansar y surfear, pero después de la primera noche ya supimos que además íbamos a mojitear. ¡Qué remedio! Nos encontramos con una pequeña calle, llamada de los cócteles, llena de pequeños chiringuitos con la música a toda leche donde preparan todo tipo de cócteles a precios populares. Aunque a nosotros, que nos hemos vuelto más tacaños que los abuelos que guardan los billetes debajo del colchón, no nos pareció lo suficientemente barato e hicimos un estudio de mercado en busca de mejores condiciones. Finalmente hicimos un buen negocio en el chiringuito de Julio, que nos preparó los mejores mojitos que he probado en mi vida. Allí hablamos de la vida, de la muerte, del Ecuador, del mundial, conocimos a sus hijos, a su hija que saca las mejores notas de la clase, jugamos con el niño perro.

Allí fue donde conocimos a Juan Carlos, un cocinero peruano que se dedica a recorrer Sudamérica tratando de desvelar los secretos más íntimos de su cocina para después abrir su propio restaurante en Máncora (Perú). Lleva dos meses en Montañita y para sacar unos dinerillos diseña y zurce unos estrafalarios sombreros hechos con piel de coco dignos de la mejor Ágatha Ruiz de la Prada.

Una noche, mientras jugábamos con Julio y Juan Carlos al dominó, aparecieron unos belgas, hermanos ellos, con los que compartimos mesa y mantel. Los amigos belgas, al venir medio borrachillos, destaparon su lado más creativo y quisieron crear su propio cóctel, el CED’RON. Se plantaron detrás de la barra y con la ayuda de Julio y de media hora de prueba y error parieron un nuevo y revolucionario trago, colorido y sabroso, que promete ser la bebida estrella de las noches ecuatorianas. Al día siguiente vimos que la nueva creación ya estaba incluida en la carta. Julio proclamaba orgulloso: “Yo tengo la exclusividad del CED’RON”. A su lado los belgas, que tenían una resaca de belga, bebían resignados un CED’RON tras otro a modo de agradecimiento.

Una noche Juan Carlos se ofreció a prepararnos un ceviche, nos dijo “No os podéis ir de Montañita sin probar mi ceviche, así que mañana me acompañas al mercado a comprar y lo cocinamos”. Negarse era una locura y además, ¡qué coño! qué mejor manera de despedirnos de Montañita que con un buen ceviche preparado especialmente para nosotros. El ceviche, sobra decirlo, estaba delicioso, pero eso ya es otro vídeo.

Souvenirs: Julio

Julio y Juan Carlos, ecuatoriano y peruano, coctelero y cocinero, buenos amigos que dejamos en Montañita. Quien sabe, quizá volvamos a vernos y creemos el cóctel MUNDOCROQUETA’GIN.

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Junio 24, 2010

Souvenirs: Agudo & Agudo

Souvenirs: Agudo & Agudo

Tuvieron una entrada triunfal, una vez terminados los besos, abrazos y achuchones que requiere cualquier reencuentro, una frase fue suficiente para dejarnos claro el motivo de su visita: “Nosotros hemos venido a Quito a veros y a hacer turismo gastronómico, así que dejar los quilómetros en autobús para cuando estéis solos.” Ante tales declaraciones no pudimos más que agachar la cabeza y acatar sus normas hasta su marcha. Os presentamos a Josep y Charly (papa y hermano de Cambicio).

Fueron pasando los días y nos dimos cuenta que su plan de visita iba acompañado de unas extremas medidas de seguridad, quedaba terminantemente prohibido comer ensaladas frescas, tomar bebidas con hielo, comer mantequilla de un pote abierto tres semanas antes o beber cualquier líquido que no estuviera embotellado cumpliendo la normativa ISO 9001. Y claro, a nosotros que ya estamos un poco asilvestrados nos pareció una exageración tanta seguridad, pero un día Carlos vio una ensalada y no se pudo resistir a sus encantos, el día siguiente se lo pasó en el baño.

Con ellos paseamos por el bonito centro colonial de Quito, fuimos a saltar del hemisferio norte al hemisferio sur en la mitad del mundo, nos acercamos al cráter de un volcán con evidencias de actividad y posibilidad de explosión en un futuro, nos relajamos en las termas de Papallacta, subimos a más de 4000 metros, comimos, sobretodo comimos hasta reventar y se inflaron a comprar souvenirs. Josep se reía de Charly porque quería comprar 10 imanes de nevera, que si uno para la mama, que si otro para la tía, que claro no me puedo olvidar de la prima segunda del pueblo a la que veo cada 7 años, que sino le llevo uno al vecino del cuarto segunda se va a enfadar, etc. Y como os podéis imaginar Josep acabó comprando más souvenirs que nadie, suerte que el mercado artesanal lo descubrieron el día antes de su partida.

Un gusto pasar una semanita con ellos comiendo como ceporros y haciendo las típicas sobremesas arregla mundos que tanto se estilan en Catalunya y tan poco por esta parte del mundo.

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Mayo 31, 2010

Souvenirs: Laia

Souvenirs: Laia

Con ella había recorrido España, Francia, Italia, Suiza… pero de eso hace ya muchos años, éramos unas niñas cuando nuestras familias compartían vacaciones.
Cosas de la vida, después de muchos veranos viajando juntos llegó la ruptura, para aquel entonces ya éramos adolescentes y desde ese momento nos vimos en muy pocas ocasiones, de la última vez hacía ya más de 15 años.
Cosas de la vida, mi hermano se la encontró hace pocos meses en Hospitalet del Llobregat y se enteró que lleva tres años viviendo en Perú donde trabaja en proyectos de cooperación, así que dada mi inminente visita al país intercanviaron mails para ponernos en contacto.
Cosas de la vida, vive en Cajamarca destino no marcado en las guías turísticas como lugar de interés, pero por esas mismas cosas de la vida de las que os hablaba, nosotros teníamos prevista una visita a la ciudad y fue así cómo después de tantos años nos reencontramos en el bonito piso de la plaza de Armas en el que Laia vive.
Cosas de la vida, la primera noche que estuvimos en su casa hubo un terremoto. La miré con cara de culpabilidad, de lo siento no quería y pensé: Ya es mala suerte, ¡mira que somos gafes! Laia me miró con una ligera sonrisa en su cara y pensó: Ya es mala suerte, ¡quien coño me mandaría alojar a estos gafes en mi casa!
Cosas de la vida, Laia no nos echó de su casa esa misma noche y al día siguiente pudimos disfrutar de otra buena cena en su compañía, conversando sobre cómo nos ha ido la vida durante estos años, sobre cómo está su hermana, sobre cómo está mi hermano, sobre los viajes que ya no hacemos juntas pero que nos siguen apasionando… ya se sabe, de las cosas de la vida.

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Mayo 17, 2010

Souvenirs: Las Chicas de Oro

Souvenirs: Chicas de Oro

Igual que al paso de Atila, cuando las Chicas de oro pisan nuevas tierras no vuelve a crecer la hierba y ya son muchas las afectadas pues han pasado por Jordania, Siria, Egipto, Túnez, Turquía… Como veis, tienen predilección por los países musulmanes. Pero no penséis nada malo de ellas, lo único que se les puede echar en cara es que nunca pasan desapercibidas, todo el mundo las ve, todo el mundo las oye, todo el mundo las conoce y si días más tarde pasas por algún lugar dónde han estado seguro que alguien te hablará de ellas, así son. Les presento a Elisa, Pepi y Emi (mama de Cambicio).

Este año, aprovechando nuestra estadía por tierras Sudamericanas se decantaron por conocer Perú, por venir a vernos y lo más importante, por traernos jamón. Tal y como lo oís, vinieron con sus grandes maletas repletas de jamón, lomo y fuet envasado al vacío. Nunca les podremos estar suficientemente agradecidos.

Arequipa fue la ciudad elegida para el gran reencuentro. Fueron tres intensos minutos de abrazos, cómo estáis, que ganas tenía de veros, se os ve más delgados, joderrrr que cara de salud tenéis, no os preocupéis el jamón está con nosotras ha pasado la frontera sin problemas, que bien os sienta el viaje, guapooooooos, etc, etc, etc… Arequipa sólo nos brindó un día para vernos pues al día siguiente todos nos íbamos a hacer nuestras cositas por el país, pero sabíamos que días más tarde nos veríamos de nuevo en Cusco para compartir cenas (a las Chicas o no les pareció suficiente traernos jamón o nos vieron ligeramente desnutridos porque nos invitaron repetidas veces a cenar), paseos, charlas, piscos, risas, turismo, etc y como era de esperar casi sin darnos cuenta nosotros también nos habíamos convertido en pequeños Atilas, pasamos de pasar inadvertidos a ser los chicos más populares de Cusco, es lo que tiene ir con semejante terremoto.

Se pasearon por Cusco con sus narices de payaso directamente traídas desde Barcelona, por supuesto fueron el centro de atención y por unos días Cusco pasó a un segundo plano, la gente ya no hacía fotos a la preciosa plaza de armas se las hacía a las Chicas de Oro.

Amenazan con venir a vernos en Vietnam, si es que vamos a Vietnam, si es que en Vietnam las ciudades no están a tres mil metros de altura, que por lo de la altura, por eso sí que no pasan otra vez.

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Marzo 24, 2010

Souvenirs: La familia Curanto

Souvenirs: Familia Curanto

Ellos son Viktor, Henar, Jordi, Margot y Geraldine y juntos somos la familia Curanto. Nos conocimos en el ferry que nos llevó por los canales patagónicos de Puerto Natales a Puerto Montt, pero la familia se afianzó durante el viaje a Chiloé.

Viktor, también llamado Ria, es holandés y como no es de Amsterdam sus compatriotas lo llaman “el granjero”, está claro que ser de provincia está castigado en todas partes. Le enseñamos a hacer “la butifarra de pagés” y desde entonces es su principal diversión.

Henar, también llamada Erna, es madrileña y una de las culpables de nuestros problemas con los cercanías en Catalunya, pero no se lo tengáis en cuenta, ha dejado el trabajo.

Jordi, también llamado Jordi pero pronunciando la “j” en castellano, es del Montseny y tiene suerte de tener una constitución delgadita y atlética porque el tío come por tres y bebe por cuatro.

Margot, también llamada Enriqueta, es holandesa y por lo tanto rubia, con ojos azules y alta, muy alta, a su lado nos sentíamos como auténticos hobbits.

Y por último Geraldine, también llamada Gerarda, es holandesa y alta, muy alta y energía, todo energía. Cualquier momento es bueno para reír tan escandalosamente que más de una vez nos han tenido que llamar la atención.

Durante los casi diez días que estuvimos juntos entramos en un puticlub sin darnos cuenta, comimos curanto, jugamos al duro como en nuestros mejores años de juventud, comimos curanto, bebimos vino por doquier, comimos curanto, fuimos a una fiesta tradicional chilota, comimos curanto… y además visitamos Chiloé.

Como cualquier familia teníamos nuestros momentos en el día que eran sagrados cómo cocinar todos juntos unas buenas cenas que luego iban acompañadas de varias botellas de buen vino chileno, de largas sobremesas y de algún que otro cigarrillo.

Ahora nuestros caminos se han separado, cada uno ha seguido el suyo. Algunos han vuelto a casa, otros están a punto, otros no saben cuando piensan volver. Pero lo que es seguro es que en 2012 hemos quedado todos en la Ovella Negra del Gòtic para volver a jugar al duro.

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